Creemos que la infraestructura para la generosidad debería ser tan automática como la infraestructura para los negocios.
Cada día, cada cobro con tarjeta en cada negocio mueve dinero de forma automática, invisible y confiable. Los rieles ya existen. Nadie los estaba usando para dar.
Por eso firmamos un pacto:
El 30% de nuestras ganancias se destina cada mes a fundaciones verificadas en Colombia y Venezuela. Para siempre.
Y por eso nos regimos por seis principios:
- La transparencia no se promete; se publica. Cada desembolso queda registrado en un libro contable público que cualquiera puede revisar, sin necesidad de crear una cuenta ni pedir permiso.
- El negocio pequeño vale igual que el grande. La generosidad no se mide por el tamaño de la empresa.
- El pacto sale de lo nuestro. Jamás del bolsillo del negocio. Jamás de la comisión de un agente.
- Dar por alegría, nunca por culpa. Sin tácticas de presión en la caja. Sin sermones al comprador.
- El dinero aterriza donde vive la gente. En comunidades concretas de Colombia y Venezuela, a través de fundaciones que ya están haciendo el trabajo sobre el terreno.
- Honestos antes que impresionantes. Mostramos lo que es real, señalamos lo que viene y jamás nos adjudicamos un impacto que aún no ha sucedido.
No somos una ONG pidiendo donaciones. Somos una procesadora de pagos que decidió que un tercio de sus ganancias tiene un destino mejor. Y el negocio que procesa con nosotros no es un donante: eligió una postura.
El 30% de lo que ganamos vuelve a casa.
Chris Humphrey
Medellín, 2026
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